Claudio García ha aprendido a vivir sin mirar atrás. Pero cuando su padre —un hombre al que apenas conoce y con quien solo comparte reproches— está a punto de morir, el pasado lo obliga a regresar a El Cielito, un pueblo donde las deudas emocionales nunca se olvidan.
Entre el rencor y la incertidumbre, Claudio enfrenta sus propios demonios: el alcohol, la culpa, el miedo a convertirse en aquello que odia. Y mientras el tiempo se agota, una pregunta lo persigue:
¿Se puede amar a un padre que nunca estuvo ahí?
Jaime Garza nos entrega un drama familiar intenso, valiente y profundamente humano, que desafía lo que creemos saber sobre el amor, el perdón… y la herencia emocional que nadie puede evitar.